Lomas

Marchan en Polanco ante asesinato de los empresarios Baptiste Lormand y Luis Orozco

Cientos de personas, muchas de ellas vestidas de blanco, se reunieron en Polanco, y marcharon por calles de la zona para repudiar el asesinato de los empresarios restauranteros Baptiste Lormand y Luis Orozco, perpetrado la noche del 26 al 27 de noviembre.

En medio del año más violento en la historia reciente de México, el doble crimen registró una importante atención mediática, pues el empresario Lormand, de 45 años, tenía doble nacionalidad (mexicana y francesa) y negocios en la exclusiva zona de Polanco.

Aurora López Dortigoza, amiga de “por lo menos 15 años” de Lormand, sostiene una cartulina que dice: “Exigimos justicia para Baptiste”. Tras alabar al ciudadano francés, la mujer no confía en las autoridades para elucidar el crimen.

“Nunca vamos a saber qué pasó, y la justicia nunca la vamos a tener, nunca”, dice a Proceso. Y agrega: “Ya empezaron a contar historias que nadie cree, que estaba vendiendo botellas en Tlalpan… o sea, ¿qué hace un restaurantero que tiene su negocio en Polanco, vendiendo botellas en Tlalpan?”.

Cuando la marcha llegó frente a Surtidora Don Batiz, uno de los negocios de los empresarios, para depositar, en fila, flores y ofrendas, una señora rompió en llanto. Era una amiga de años del ciudadano galo, con quien había trabajado en la zona.

Además de los amigos de Lormand y Orozco, vecinos de Polanco participaron en el recorrido para protestar contra la inseguridad y la impunidad que, según ellos, azota la zona de restaurantes y tiendas de lujo.

Lourdes Pozo, quien convocó a la marcha en redes sociales, dice a Proceso que los bares y antros que se instalaron en años recientes “están haciendo de esta zona una zona roja, y exigimos que se haga hincapié en la inseguridad”.

Y asegura que el padre de sus hijos fue baleado durante un asalto el año pasado.

“Esta voz es la mía, pero en representación de miles de ciudadanos cansados de sentirnos inseguros, y que genere indiferencia, que se burlen hasta que suceda algo tan grave como el asesinato de un ciudadano francés y de un ciudadano mexicano más”, recalca la mujer.

La tarde del jueves 26, Lormand salió de su domicilio en su camioneta y se dirigió hacia Tlalpan, y a las 18:46 fue captado en la colonia del Bosque. A las 19:38, una cámara registró su vehículo en la carretera federal a Cuernavaca, en la colonia San Pedro Mártir, en Tlalpan, junto con un automóvil que había rentado su socio. Los cadáveres de ambos hombres fueron hallados a las 2 de la madrugada del viernes 27.

Ayer, Omar García Harfuch, titular de la Secretaría de Seguridad Ciudadana (SSC) de la Ciudad de México, declaró sobre el doble crimen: “La principal línea de investigación al momento está relacionada con el giro y actividad comercial de los occisos, consistente en la venta de licores de alta gama, donde hay investigaciones que apuntan que quisieron robarles la mercancía”.

Añadió: “Al parecer fueron despojadas de las mismas, de unas botellas de alto valor comercial”.

El jefe de Seguridad, quien acompañó a la jefa de gobierno, Claudia Sheinbaum, en una conferencia de prensa, indicó que las autoridades capitalinas detectaron un modus operandi criminal en el que grupos delictivos se hacen pasar por compradores de bienes, citan a los vendedores en sus territorios y los despojan de lo que llevan y a veces los asesinan.

Hasta el momento, las autoridades capitalinas descartan que el homicidio de los empresarios esté relacionado con extorsiones o cobro de piso, ello a pesar de que en la capital mexicana la actividad de restauranteros está expuesta a este tipo de chantajes criminales.

Por la mañana, el presidente Andrés Manuel López Obrador aseveró que “ya se trabaja para hacer una investigación a fondo y se pueda aclarar todo, encontrar a los responsables, el móvil de estos asesinatos, y hay que tener confianza de que vamos a poder avanzar en la investigación, como lo hemos hecho en otros casos”.

En la fachada del restaurante fueron colocados altares con cartulinas, banderas de México y Francia, y velas prendidas. “¡Ya basta! Todos somos Baptiste y Luis”, se leía en uno de los carteles.

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